Proyecto flaghunter:

El precio del poder (Scarface)

Dirigida por Brian De Palma

Guión de Oliver Stone (remake de Scarface, Howard Hawks, 1932)

Universal

Nota media en filmaffinity: 8.3  Número de votos: 49.604

Años 80, el capitalismo vence al comunismo. Los ecos de Wall Street resuenan más alto que mil balalaikas juntas. A la cabeza de ese liderazgo, Reagan, que en sus años mozos había sido actor de cine. Quizá, también seguía siendo actor durante su gobierno. Oliver Stone, que firma el guión y Brian De Palma, un revisionario de la historia del cine, filmaron este modernizado remake de Scarface de Howard Hawks. A propósito de Hawks, antes que esta, vi la excelente Pasto de tiburones (Howard Hawks, 1932) y ni rastro de banderas en ningún plano. Pero en ésta otra película que aquí nos ocupa sí aparece la bandera. Vemos hasta seis escenas con bandera.

Si en su día, la Scarface original fue criticada por los sectores más conservadores de Estados Unidos al mostrar de una manera nefasta el ascenso del empresario estadounidense, en el remake volvemos a la misma idea. Mientras los EE UU se hacían los dueños del mundo, entre sus fronteras, toneladas de dinero negro enmoquetaban lujosas mansiones. Se centra la película en el ascenso y caída de un mafioso, original de Cuba, que llega a Miami y vive su particular sueño americano. El mundo es tuyo, lee Tony Montana (Al Pacino) en un zeppelin que vuela. Pasa de lavaplatos a vivir en una lujosa mansión, donde se recluye en un despacho lujoso y lleno de todos los adelantos tecnológicos de la época.  Todo gracias al dinero de la droga. En el guión se apunta que tal vez, la droga debería dejar de ser ilegal, debería proporcionar dinero por impuestos, como el tabaco o el alcohol, y de esa forma, se acabarían los narcotraficantes y todo el crimen que eso conlleva. Pero el mismo guión nos presenta una sociedad cómplice, una policía que prefiere formar parte de ese negocio oculto, incluso se sugiere que lo mismo hacen todas las agencias, FBI, DEA, etc… De hecho, se dice también en la película que al gobierno estadounidense le interesa que existan esos negocios fuera de la ley, porque así pueden “matar” al malo y ser los buenos de la película, usando asuntos turbios para campañas electorales y demás.

Y aquí está de nuevo la ambivalencia de Hollywood, y por consiguiente, también de la filosofía norteamericana. Dentro de su sistema, dan cabida a voces críticas con el propio sistema, los dejan expresarse, y luego, el sistema absorve esas ideas y las hace suyas, las reconduce y las presenta como parte de sí mismo; lo que hace que sea un sistema tan blindado contra el cambio. Hollywood, es ante todo una fábrica de hacer dinero, luego vienen las ideologías y las moralidades. Esta película es un buen ejemplo de la ambivalencia de Hollywood, un guión antisistema, dentro del sistema, y por supuesto, la aparición de las banderas, que al modo nazi, y como vamos comprobando en las anteriores entradas, su aparición se repite una y otra vez en cantidad de películas. Propaganda.

Ésta es la séptima película de los años 80 que veo para este proyecto; y de las siete películas, la bandera ha aparecido en seis.

Al principio del film, vemos como más de cien mil cubanos abandonan la isla comunista, Castro permite que los disidentes se marchen, y entre ellos, coloca a unos cuantos miles de delincuentes en una maniobra para quitárselos de encima. Durante los títulos de credito vemos la primera bandera, cuando esos refugiados llegan a Florida. Incluso un padre señala la bandera para que su hijo la mire, es el sueño soñado, la meta alcanzada. Pero a partir de ese momento, vemos que lo que puede representar esa bandera puede ser tan o más infernal como lo que cualquiera puede vivir en cualquier rincón del mundo.

La segunda, y la tercera bandera, las vemos mientras interrogan a Tony Montana a su llegada a EEUU. Durante esta secuencia, el protagonista hace un alegato en contra del comunismo.

Después vemos la siguiente bandera en un campamento urbano, donde los cubanos viven en tiendas de lona, un político repudiado por Castro llega allí, vemos una bandera en las manos de una manifestante.

La quinta bandera la vemos cuando a Montana le dan sus papeles, con su carnet de identidad. Ahora ya es ciudadano estadounidense.

La última bandera, la vemos en la escena de la boda, donde vemos dos banderitas hermanadas con otras dos banderitas cubanas. Los mismos colores, la misma estrella, pero diferentes significados.

Cabe destacar que la importancia de la bandera va de más a menos. Si la primera vez que aparece la vemos en un primer plano, dónde la bandera ocupa prácticamente toda la pantalla, la última vez, sin embargo, son dos banderitas al fondo del plano, a derecha e izquierda, y fácilmente disimuladas pues la escena la componen multitud de detalles visuales.

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