Proyecto flaghunter:

Harry el sucio (Dirty Harry)

Dirigida por Don Siegel, 1971

Guión de Harry Julian Fink, R.M. Fink y Dean Reisner

Warner Bross / Malpaso

Nota media en filmaffinity: 7.3   Número de votos: 36.629

 

Se dice de Harry el sucio que es una película fundacional. Cuando Don Siegel la estrenó, seguramente no se imaginaba que terminara teniendo tanto éxito. Junto al éxito que obtuvo French connection, Hollywood decidió dedicar sus esfuerzos en producir thrillers policíacos o westerns urbanos. Son películas en las que los pistoleros cambian las polvorientas calles del oeste, por las sucias calles urbanas; pero en esencia son lo mismo. Yo soy la ley.

Como ya he dicho repetidamente en anteriores entradas, el quid de la cuestión es la ambivalencia de Hollywood, su carácter poliédrico. Esta película resulta paradigmática de todo ello. Y como no podía ser de otra forma, también aparece la bandera estadounidense en varias escenas. He contado hasta diez u once banderas. Bastante presencia. La bandera es testigo de un tiroteo entre el protagonista interpretado por Clint Eastwood y un ladrón de bancos. Hay sangre. La bandera ondea mientras vemos al asesino en una azotea, buscando su próxima víctima entre la gente que hay en un parque. La bandera está presente mientras las autoridades van tomando decisiones que benefician al asesino ante el desespero de Harry el sucio.

Cuando vemos la primera bandera es en un bar donde Harry Callahan para a almorzar algo. Pide un perrito caliente y además pregunta al camarero si al otro lado de la calle sigue aparcado un coche beige. Desde el punto de vista del espectador, en ese otro lado de la calle al que se refieren vemos una bandera. ¿Está el motor en marcha? Pregunta Harry, ¿Y cómo lo puedo saber? Responde preguntando el camarero. Pues mira si hay humo… El camarero mira en dirección a la bandera y dice, ¡Uf, cuanta contaminación!

La bandera, ésta en forma de pegatina, está presente en el frigorífico en la guarida donde vive el asesino. Vive en un estadio de fútbol americano. Hasta allí le persigue Harry, y tras dispararle en una pierna, le interroga. Ante la actitud del asesino, responde con un poco de tortura. Entonces la cámara se aleja y quedan los dos personajes tendidos en la hierba, entre yardas de cal, mientras una niebla envuelve y esconde toda la imagen. A partir de ese momento, Harry irá viendo cada vez con más intensidad, que él no forma parte del sistema donde vive, para el que trabaja. ¿Qué clase de justicia es esta que beneficia al asesino?

La ambivalencia de la que hablaba antes, la encontramos ya en la propia esencia del protagonista y el antagonista; los dos son una especie de voyeurs que se excitan matando. Mientras se abre la película con una secuencia en la que vemos a una chica bañándose en una piscina, la vemos desde la mirilla del fusil del asesino; más tarde veremos a una chica en, primero en ropa interior, luego desnuda, y la vemos a través de los prismáticos que usa el inspector Harry. Otra ambivalencia es que pese a su oficio, policía, que se supone que su deber es proteger la ley y a los ciudadanos; en una secuencia se nos presenta a Harry como alguien que odia a todo el mundo, judios, negros, mujeres, hispanos, etc…

Finalmente, Harry se deshace de su placa de policía, y el espectador se queda con la duda si lo hace por cabreo con la burocracia de la justicia o lo hace porque se ha cansado de matar. Es como si matando a su reflejo (asesino) hubiese quedado solo el ser humano que quiere vivir tranquilo. No lo sabemos y eso es un ejemplo absoluto de ambivalencia. Siempre presente en la mayoría de películas de Hollywood. Cito del libro El nuevo Hollywood, por Antonio Weinrichter: “Las diversas variantes del thriller, por ejemplo, tienden a presentar situaciones de corrupción o anarquía que justifican que el héroe se tome la justicia por su mano; algunos títulos de filiación liberal localizan el mal dentro del sistema pero la mayoría presenta un subtexto que, o bien señala con la boca pequeña a alguna minoría como responsable del desorden o, más específicamente, denuncia la inoperancia de una ley demasiado blanda con los criminales.” “Harry el sucio expresa claramente la relación entre el liberalismo oficial y la escalada de violencia doméstica. A diferencia de muchas de las películas que siguieron su estela, aquí se establece una cierta equivalencia entre policía y asesino; si bien hay que señalar que esta lectura queda ideológicamente contrarrestada por la potencia estelar de Clint Eastwood.”

La ambivalencia que supone el carácter resuelto y decidido (héroe americano) de Harry Callahan, alguien firme y expeditivo; pero que todo eso nace de una energía negativa, del resentimiento, la frustración y rencor. Esta es mi sociedad violenta y ésta de aquí, nuestra bandera.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s