En esta película llamada Cielo Amarillo (Yellow Sky), dirigida por William A. Wellman en 1948 no aparece la bandera. Así que no entra en el proyecto flaghunter, y sí a la estadística, de momento van 6 películas vistas, y la bandera aparece en 4 de ellas. Nota media en filmaffinitty: 7.5. Número de votos: 833.

Es Cielo amarillo una muy buena película. Enmarcada dentro del género Western, posee además cierto halo, muy sutil, de cine fantástico y de terror. La travesía por el desierto con espejismo incluido. La ciudad fantasma. Las escenas nocturnas. Incluso en algún pasaje de la película se cita la palabra “fantasma”. O cuando el protagonista (Gregory Peck), asalta en el establo a la dama (Anne Baxter). Me ha parecido ver también, una muy primigenia forma de cine Peckimpah. La película, no solo es una maravilla visualmente, también transcurre con mucha fluidez. Ahora bien, en mi humilde opinión, le faltan dos detalles para ser una película excelente. Primero, quizá se echa en falta un giro de tuerca más a la psicologia de los personajes. Y segundo, su final. Cualquiera con dos dedos de frente puede captar en seguida que ese final es como un pegote, un burdo anexo que poco tiene que ver con el resto del film. Y, cuando la vuelva a ver, pienso darle al stop en cuanto la actriz interpretada por Anne Baxter grita llamando a su abuelo. Después de desplegar un alarde de cine incisivo durante toda la película, cuando llegamos al final, y tras cortar el plano de Anne Baxter llamando a su abuelo, vemos al protagonista, Gregory Peck, que ha decidido “salvarse”, y vemos la bochornosa secuencia de como regresa al último banco que robó para devolver el dinero. Luego se reencuentra con la dama, y parten juntos y felices, y claro, enamorados. Aquí, una vez más, se cumple la máxima de Hollywood de mata al malo, y llévate a la chica.

Ahora bien, ¿A qué puede deberse ese final moralizante?

Está claro que a la Legión de la Decencia. Esta asociación católica ejerció un considerable poder sobre el cine de Hollywood desde los años 30 hasta los 70. Por un lado, redactaron un código moral y ético que todos los guiones debían cumplir. Si bien, los guionistas y directores de Hollywood no estaban obligados a cumplirlo, en la práctica resultaba aconsejable si uno quería que su película fuera estrenada. Por otro lado, la legión visionaba las películas antes de su estreno para darles el sello de aprobado o, por el contrario, devolverlas a los estudios con sus consideraciones oportunas de qué debía cambiarse y qué debía suprimirse. Cuando catalogaban una película tenían las siguientes categorías:

A1 – Sin objeciones, para todos los públicos

A2- Sin objeciones para adultos

B – En parte objetable

C – Condenada

Si la película era obsequiada con un C, ya podía olvidarse de ganancias económicas.

Cielo amarillo recibió la categoría B. En parte objetable. Lo cierto es que es una película con una latente violencia, y una subrepticia desazón. El único personaje que parece reconciliado con la vida y más feliz, recibe un balazo. Y si bien es cierto que sobrevive, tras el balazo queda postrado en una cama de la que prácticamente no se separa en el resto de la película. Es más, cuando lo hace, no puede tenerse en pie, y debe arrastrase por el suelo. Su nieta le pide que no se mueva, y él, en una muestra de humor negro le dice que estará mejor en el suelo. Están encerrados en su casa, rodeada de matones que piensan matarlos. La categoría B, siempre fue la mas controvertida para la Legión de la decencia. No en vano, es la categoría frontera entre las películas “sanas” y las “insanas”. Cuando una película recibía la B se podía estrenar. Marcándola con la B ya se informaba al público que esa película era más, como decirlo, adulta. Sin embargo, eso no era suficiente para algunos sectores dentro de la Legión. Lo cierto es que Cielo Amarillo es una película honesta. Es decir, el grupo de ladrones en un entorno hostil, se muestra como lo que es. Un grupo de hombres adultos, castigados por la vida. La película es muy rica en sugerencias. Eso pudo molestar a algunos católicos, sin duda. Las violentas escenas de amor. O la líbido rebosante que muestran los integrantes del grupo. Todos esos “compromisos” morales, se derrumban con el final de la película, donde el bueno/malo se redime, y donde los malos/malos reciben su merecido. Y esto forma parte del código Hays, los malos deben recibir su merecido. Y luego ese final tan típico de las películas norteamericanas, el galán se lleva a la chica. ¿Se han preguntado por qué siempre es así? La legión de la decencia es la respuesta. Una organización que controló el cine de Hollywood durante décadas, y que sin duda, dejó una influencia muy honda, tanto en la forma de escribir guiones, como en la forma de ver películas. Uno tiene la sensación, que si William A Wellman, hubiese podido rodar esa película sin ningún código moral, habría conseguido una obra mucho más profunda y redonda, claro, solo es una suposición.

Me pregunto a qué niveles podría haber llegado Cielo amarillo, sin la legión tratando de pintar el cielo azul.

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